Ingredientes para aproximadamente 8-10 rollitos:
- 1 paquete de obleas o tortas de arroz (suelen venir entre 9 o 10)
- 100 gr. de carne picada de cerdo
- 50 gr. de bacon cortado en tiritas
- 1 cebolla mediana
- 1 zanahoria
- un par de puñaditos de col
- un puñado de champiñones
- otro tanto de gambitas peladas congeladas
- brotes de soja, al gusto
- sal y pimienta
- 3 cucharadas de salsa de soja
Necesitareis aceite para freír.
También añadí un par de langostinos para ponerme en uno de mis rollitos, al momento de enrollar, y es que en realidad os los podéis hacer de lo que más os guste. Si algún ingrediente no os apetece lo descartáis o añadís cualquier otra cosa. El relleno no tiene mucho misterio. :-)Vamos a empezar por aquí. Como los rollitos irán fritos, si os gustan las verduras muy crujientes os podéis saltar este paso. Incluso la carne o las gambas, siempre que estén bien desmenuzadas, os quedarán cocidas al freír.
A nosotros particularmente nos gustan algo crujientes pero no en exceso, por lo que he decidido saltear el relleno.
Cortad y picad todo para que tenga una medida similar.
No debéis cocerla demasiado, en cuanto veáis que cambia el color y queda suelta agregad la zanahoria y la cebolla, que son a mi gusto las verduras que tardan más en hacerse.
El fuego debe estar medianamente alto, para que sea un salteado rápido.
No dejéis de remover continuamente.
Sin que apenas empiece a transparentar incorporad los champiñones laminados.
Incorporad también las tres cucharas de salsa de soja, y seguid removiendo.
Dejad para lo último los brotes de soja, cuando ya hayáis apagado el fuego.
Reservad este relleno en un bol mientras preparamos el envoltorio.
Para poder manipularlas necesitamos remojarlas en agua caliente, tened en cuenta que aunque son finas tienen un tacto muy rígido que no nos permite su manipulación.
Llenad un recipiente con agua templada, lo justo para que la sintáis caliente al tacto pero sin quemaros.
Las instrucciones indican que pueden dejarse en remojo todas a la vez. Personalmente no os lo recomiendo, tienden a pegarse con suma facilidad y se reblandecen en apenas unos segundos, con lo cual es mejor hidratarlas una a una.
La sumergís y veréis como en pocos segundos cede. Extendedla sobre una superficie rugosa donde no se os queden pegadas.
Si no disponéis de un buen recipiente donde quepa la oblea en su totalidad, podéis utilizar un plato, pero en ese caso preparad primero la circunferencia externa de la siguiente manera:
Coged la oblea como en la fotografía y sumergid un costado, inmediatamente id girándola con la finalidad de que todo el perímetro tome contacto con el agua. De esta manera haréis que ceda un poco y podáis sumergirla en el recipiente.
Es importantísimo que toda la superficie se hidrate al mismo tiempo, ya os he dicho que el proceso es muy rápido y si os entretenéis más de la cuenta os entrará un ataque de pánico :-))
Tened preparado un paño de cocina de algodón, procurad que no sea nuevo porque sueltan algo de pelusilla.
El paño de algodón os facilitará mucho la labor.
Colocad la oblea y la parte proporcional del relleno en un extremo, el más proximo a vosotros, dejando aproximadamente 1/4 de oblea libre.
Doblad y cerrad los extremos izquierdo y derecho sobre el centro. Procurando que el relleno se mantenga bien prieto.
No os preocupéis que la oblea es muy resistente.
A medida que los vayáis haciendo, id depositando los rollitos sobre alguna superficie que dificulte que se peguen, tanto en la base como entre sí, pero que facilite su secado.
Tal cual están, si el relleno cárnico está cocido, o los habéis hecho solo de verduras, pueden consumirse. De hecho, podéis preparar el relleno con restos de pollo asado y/o huevo duro, tortilla, jamón, hortalizas cortadas en juliana y hojas de lechuga, todo ello aderezado con algo de mahonesa, que, envueltos en estas obleas de arroz, resultan un bocado muy refrescante. Ya veis que las posibilidades son casi infinitas y muy variadas.
También en este punto podríais congelarlos.
Si os decidís a freírlos, hacedlo mejor en una sartén, con abundante aceite, pero evitando en todo momento que floten. No uséis la freidora.
La verdad es que tienen cierta mala pata porque el calor del aceite hace que la oblea tienda a burbujear (existe ese verbo ¿?) en exceso, provocando una explosión desafortunada, que además de ser peligrosa os arruinaría el rollito.
Con lo cual os recomiendo que vayáis ayudándoos de algún utensilio para mantener el rollito en su sitio y que hagáis solo unos pocos cada vez. En sartén no muy grande y bajo control. :-)
En cuanto se ha sellado mínimamente la corteza, ya podéis terminar de freírlos con toda tranquilidad
Una cosa más, que no quiero dejarme y me parece importante para quienes no las hayáis preparado con anterioridad, las obleas de arroz no adquieren un tono dorado tan intenso como las de trigo u otros cereales, son obleas transparentes que a lo sumo endurecen la corteza con un ligero tono. Desde luego no tan intenso como los rollitos comerciales. Aunque podéis conseguir un color muy apetecible si no las dejáis demasiado tiempo en el fuego.






















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